martes, marzo 19, 2019

Personajes: Nicholas Brody

Homeland (IMDB)
Actor: Damian Lewis 


  Este actor no para de darnos tema para escribir, casi como el Caprio o Bale, no por su falta de expertis más bien lo tenebroso y poco criterioso de los guiones que elige interpretar. 
  Porque donde no hay ciencia hay arte, comprender la mente suicida fanática desde occidente es un misterio, que se intenta develar. La baja cantidad de hombres bombas que van al consultorio los hace poco accesible para su diagnóstico, con lo difícil que es entrevistarlos después de su acto. Si bien el obstáculo más grande es la teorización occidental sobre el oriente que mira occidente.
  Sí apeláramos, en este espacio, al trabajo a reglamento del escritor o guionista, donde podemos apreciar un ejemplo largo y tedioso de la estetización de la perversidad, en este caso sobre el espectro de las relaciones políticas internacionales, no pudiendo distinguir cual psicópata es peor que el otro. 
  El Occidente no hace otra cosa que tratar de dominar el Oriente (no importa cuando lea esto), en esta historia vemos la idea, de lo que empieza siendo un soldado implacable que se angustia y termina dándose vuelta por sentirse solo sin protección de su gobierno; sin menospreciar los sentimientos de un especialista en matar gente (de oriente), que un oficio idolatrado por los grandes aportes que a realizado a lo largo de la historia como... en la segunda guerra...no, en la primer... Bueno la verdad que no se puede pensar cuando la milicia y los estados armados hasta los dientes, han generado un buen uso de esta fuerza de control y dominio por sobre otras que tuvieran a su cuidado un recurso que quisieran cuidar y estos más poderosos quisieran hacerse de él. 
  Luego este lapsus, se puede entender lo difícil que es ser un soldado, la tortura corporal y psicológica que pudo padecer nuestro protagonista que dejó padres, familia, amigos en su país de origen. Lo fantasioso empieza a cobrar un sinsentido en la idea de reprogramar una personalidad en un periquete. Donde solamente amenaza de vida y una religión que dice que sos el elegido para salvar el mundo. 
  No estoy hablando de sectas, aunque en el capitalismo también estamos amenazados por acreedores y que algún otre no preste atención, y hay que tener ganas de abandonar todo por un ideal que pone en peligro todos los ideales que se tenían antes de salir al campo de batalla. El capitalismo no busca el bien común si no su hegemonía, generando incomodidades en sus participantes casi como pequeñas inmolación individuales para pagar los impuestos; y quizá la idea de hacer un sacrificio mayor para dejar un mensaje glorioso más contunde puede ser una idea seductora y conmovedora de subjetividades que han perdido la fe en la humanidad. 
  Las religiones abogan al solipsismo heroico preapocalíptico, y que el sacrificio en la vida favorecerá nuestra existencia en el otro mundo, al mundo ateo de occidente esto sólo se compara con la fe en los bancos que nos dicen que nuestro dinero, fruto de nuestro sudor, está seguro con ellos (¡Jaja!). 
  La posibilidad de un cambio rotundo en la visión del mundo en tan poco tiempo no hace entrar en el mundo de la ciencia ficción, o en la fragilidad de los ideales del protagonista que flamea según se direccione el viento... ¿Va a tener tamaño descreimiento de su religión y su sistema político-económico (que no está errado, pero llegar a matarse...etc.) o es tan maravilloso el mundo oriental que lo amaríamos ni bien terminen de torturarnos?. Esto ya es incomprobable, tanto que la filosofía de oriente embelese, como que pueda tener criterio alguno luego de sufrir torturas. 
  Es una fantasía narrativa, y hasta muy de la paranoia yanqui, que el convencimiento de un enemigo (chaman torturador) reconvierte una religiosidad católica a piachere. 
  La gran pregunta es por qué una persona se mataría por convicción, el suicida como consecuencia de una melancolía grave no tiene el acatamiento reglas consensuadas y compartidas como para justo querer matarse con una bomba cuando está pasando un presidente de un país importante, ya que búsqueda no estarían las variables complejas de ideales religiosos o conspiranóicos político- bélicas. 
  Casi no habrían dudas que hay que ser medio psicopatón para ser militar, y dicha condición abraza la idea de sobrevivir a cualquier precio; digamos de paso que cuando se nace con una estructura no existe la reconversión de personalidad... casi que tendría que autoreengendrarse el protagonista para ser melancólico suicida. Si se tratase de un cuadro más normal, neurosis, tendría muy pocas posibilidad de hacer carrera de lugares de poder en la milicia, y por otro lado no podría atentar contra su propio cuerpo por un ideal. 
  Lo que no caben dudas que el hacer que otro se mate es tarea del perverso, el tema es cual cuadro sería el cercano más a aceptar la inmolación. Los pobres que votan a presidentes ricos podrían ser un ejemplo cercano de carne de cañón, la desesperación con la vida amenazada no son buenas condiciones para tomar decisiones, y cuando las condiciones para hacer evaluaciones son imposibles no importa que personalidad tienen si lo que está en juego es poder darle de comer a tus hijos.